Slam Dunk: Las viejas glorias nunca se olvidan

Un recuerdo de Zukato

Imagen obtenida de Banpresto.

Eran tiempos en los que no existían smartphones, mucho menos influencers. Si existía algún líder o persona a la que todos debían respetar, debo decir que por aquellos días nunca me la presentaron. La época que busco plasmar en estas líneas tiene un vínculo agridulce relacionado con el anime que les quiero presentar. Parecía que el año 2002 no solo me abría las puertas a la pubertad, sino también a un constante cuestionamiento sobre el significado de la palabra amistad y todo lo que ello implica.

Empezar un año más de la escuela secundaria no era emocionante, sobre todo si eres alguien que no busca resaltar entre los demás estudiantes. La vida era simple por aquel entonces, ya que podías pasar tardes enteras viendo la programación de cable. Incluso grabar en cassette las canciones que pasaban por la radio eran pasatiempos que más se iban convirtiendo en una larga rutina sedentaria que ya empezaba a cobrar factura.

Hasta ese momento de mi vida solo había visto animes de fantasía, con personajes poderosos cuyos objetivos era tan visibles como los barros que por entonces empezaban a brotar de mis mejillas.  Por ello, considero que hasta entonces no había tenido la oportunidad de empatizar con las motivaciones o conjeturas de personajes casi tan humanos como los que encontré en mi querido y recordado anime Slam Dunk.

Le tengo mucho aprecio a este anime, ya que por coincidencia ese mismo año de secundaria empecé a jugar baloncesto. Incluso recuerdo haber pasado por algunos momentos difíciles que parecían haber sido sacados de uno de sus capítulos. Por alguna razón entendía al protagonista, ya que había cierta similitud en temas como el rechazo amoroso o las peleas de secundaria entre compañeros. En cierto punto pienso que todos los adolescentes han llegado a pasar por algo similar, lo entiendo. Sin embargo, me tocó conocer esta historia en la misma etapa escolar que sus protagonistas; lo cual convierte mi experiencia en un vínculo inolvidable.

El llegar a Slam Dunk significó un punto de partida para empezar a entender que cada persona carga con el peso de sus decisiones o acciones pasadas. Pese a ser un anime que presenta escenas cómicas, también es una obra que sabe dirigir a sus personajes dentro de problemáticas reales que se viven en nuestra sociedad. Además, el desarrollo de sus historias cumple el reto de lograr transmitir un mensaje positivo de perseverancia y constante lucha para no desistir en los objetivos que deseamos alcanzar para nuestra vida.

La puesta en escena

Slam Dunk cuenta la historia de Hanamichi Sakuragi, un joven pelirrojo busca pleitos que ha empezado sus estudios de primer año en la escuela de preparatoria Shohoku; ubicada en la prefectura de Kanagawa en la región de Kanto, Japón. Debido a que una de las chicas que le gusta lo termina rechazando por un jugador de baloncesto, Hanamichi decide odiar para siempre este deporte. Sin embargo, como por obra del destino, cierto día después de clases Hanamichi conoce a Haruko Akagi, quien lo confunde con un jugador de baloncesto por su gran tamaño. Esta situación confusa, impulsada por el nuevo objetivo amoroso de nuestro protagonista, será el inicio de su camino para probar que puede convertirse en el mejor jugador de basketball.

Este anime se enfoca en presentar problemáticas reales que podrían presentarse en la vida de un estudiante de escuela preparatoria. Cada episodio consigue transmitir un mensaje o enseñanza que nos permite entender, como espectadores, que las personas pueden convivir con el peso de sus acciones pasadas sin dejar de soñar o luchar por sus objetivos. Además, sus secuencias de animación tienen un diseño de partidos de baloncesto que saben capturar la esencia de este deporte, pues tanto los personajes principales como los secundarios interactúan no solo a través de las jugadas en la cancha, sino también a un gran nivel de diálogos que les da un peso real dentro del argumento de la historia.

Considerada como la mejor obra de su Mangaka, Takehiko Inoue, Slam Dunk mezcla escenas cómicas y profundas que se relacionan entre sí sin llegar a afectar la seriedad de su historia. En determinado momento puedes reír a carcajadas por las ocurrencias de Hanamichi Sakuragi, para luego retomar sin dificultad la seriedad de la trama en la siguiente escena. Además, es uno de los pocos animes deportivos que más ha logrado influir sus valores alrededor de Latinoamérica.

Un anime lleno de sorpresas

Querido lector, te recomiendo de sobremanera este anime; considero que cuenta con personajes entrañables muy fieles a sí mismos, con una personalidad bien construida que hasta por un momento te invita a creer que son reales. Puede que te hayas topado con alguno de ellos en la vida real, ya que como menciono a lo largo de esta modesta publicación; todos los personajes gozan de una construcción que comprende un buen nivel de diálogos, escenas de superación y secuencias de flashback que te permiten conocer las motivaciones de cada personaje. A continuación, quiero dejarte un audio elaborado por mi persona, donde podrás escuchar el mensaje del entrenador del equipo de Shohoku a uno de los protagonistas. Espero que las palabras del profesor Anzai junto con el audio logren mi objetivo de invitarte a que puedas ver este anime.

De un tiempo a esta parte el anime se ha convertido en ese vínculo que a través de los años ha sabido unir a personas que prácticamente no comparten gustos en común. Por ello, quiero presentarte e invitarte a que escuches este audio entrevista en el que mis invitados expondrán sus razones sobre el valor del anime en estos días y el alcance que ha tenido para ser considerado como una pieza audiovisual importante que no solo cumple la función de entretener. ¡Me despido por ahora no sin antes mandarte muy buenas vibras!

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